Fine Ales, Curious Tales & Questionable Alibis.
Nadie sabe exactamente cuándo abrió sus puertas The Lantern & Key. Tampoco existe acuerdo sobre dónde se encuentra.
Algunos aseguran haberlo visitado en una callejuela del Londres victoriano, una noche de niebla tan espesa que apenas podían distinguirse las luces de los faroles de gas. Otros recuerdan un establecimiento con el mismo nombre en una bulliciosa ciudad estadounidense de los años cincuenta, donde los detectives privados compartían barra con periodistas, músicos de jazz y algún que otro individuo de dudosa reputación.
Hay incluso testimonios recientes que sitúan el pub en un pequeño pueblo de Andalucía, donde una apacible reunión de amigos terminó convirtiéndose, sin que nadie supiera muy bien cómo, en una investigación criminal.
Naturalmente, los historiadores consideran que tales relatos son incompatibles entre sí.
Los miembros de la Sociedad, en cambio, no encuentran en ello contradicción alguna.
Porque The Lantern & Key tiene una particularidad que lo distingue de cualquier otro establecimiento: no parece estar sujeto a las convenciones habituales del espacio ni del tiempo.
No figura en los mapas, carece de dirección postal conocida y sus horarios de apertura resultan completamente impredecibles.
Y, sin embargo, sus habituales siempre saben cómo encontrarlo.
La tradición cuenta que, en algún momento imposible de precisar, un grupo de amigos comenzó a reunirse para compartir buenas conversaciones, alguna copa y su afición por los misterios.
Una noche decidieron investigar un enigma particularmente intrigante. Se acomodaron alrededor de una mesa, distribuyeron los documentos, examinaron las pruebas y comenzaron a discutir sus teorías.
Alguien observó que aquello se parecía mucho a una reunión de una antigua sociedad detectivesca inglesa. Otro propuso que necesitaban un nombre. Un tercero señaló que, antes que una sociedad, lo que realmente necesitaban era un buen pub.
Y así nació The Lantern & Key.
O quizá sería más correcto decir que así fue descubierto.
Porque existen ciertas evidencias, tan antiguas como desconcertantes, de que el establecimiento ya había abierto sus puertas mucho antes de aquella primera reunión.
Con el tiempo, sus parroquianos descubrieron algo extraordinario: el pub parecía acompañarlos allí donde se reunían.
Bastaba una mesa, unos cuantos amigos, algo de beber y un misterio por resolver. Poco importaba que estuviesen en una mansión victoriana, en un apartamento de Nueva York en 1955 o en el patio de una casa andaluza bajo una cálida noche de verano.
En cuanto comenzaba la velada, aquel lugar se transformaba, de manera tan natural como inexplicable, en The Lantern & Key.
La mesa se convertía en el centro de las investigaciones. Los invitados, en respetables parroquianos. Las conversaciones adquirían un tono conspirativo y hasta el más inocente de los presentes podía terminar siendo considerado sospechoso.
Lo verdaderamente curioso era que, aunque el mundo exterior cambiase de siglo, de país o de costumbres, el espíritu del pub permanecía inalterable.
Siempre había una linterna dispuesta a iluminar las pistas, una llave que prometía abrir algún secreto y una mesa alrededor de la cual compartir teorías, sospechas y, sobre todo, buenas risas.
Nunca faltaban las acusaciones infundadas, las coartadas sospechosamente convenientes ni algún investigador que, después de tres copas, aseguraba haber resuelto el caso.
Tampoco faltaban las buenas historias, las conversaciones interminables y el placer de disfrutar juntos de una velada diferente.
Con el tiempo, aquellos amigos fundaron The Society of Most Peculiar Affairs, una sociedad dedicada al noble arte de disfrutar de los misterios, resolver enigmas y cultivar la buena compañía.
The Lantern & Key se convirtió en su sede oficiosa.
Una sede que no puede comprarse, alquilarse ni localizarse mediante coordenadas geográficas.
Una sede que puede existir ayer, hoy o mañana, porque el tiempo, al parecer, tampoco tiene autoridad sobre ella.
Algunos miembros sostienen que el pub viaja a través de los siglos. Otros sospechan que existen muchos establecimientos idénticos en diferentes épocas. Los más pragmáticos opinan que todas estas explicaciones son innecesariamente complicadas.
La Sociedad, fiel a su tradición, ha decidido no pronunciarse oficialmente sobre el asunto.
Porque The Lantern & Key no es exactamente un lugar. Ni tampoco una época. Es algo que sucede.
Sucede cuando unos amigos deciden reunirse, dejar atrás por unas horas las preocupaciones cotidianas y adentrarse juntos en una historia extraordinaria.
Puede aparecer en cualquier ciudad, en cualquier casa y en cualquier siglo.
Sus paredes son imaginarias, pero sus reuniones son muy reales.
Y cuando termina la velada, el pub desaparece discretamente, sin dejar más rastro que algunas copas vacías, un misterio resuelto —o quizá no— y la promesa de volver a reunirse.
De ahí que su letrero rece:
The Lantern & Key
Est. Sometime. Somewhere.
Members, Guests & Suspects Welcome.
Y si alguna vez, en cualquier lugar y en cualquier época, te encuentras rodeado de amigos, con un enigma sobre la mesa y una historia que merece ser contada, presta atención.
Puede que, sin darte cuenta, hayas entrado en The Lantern & Key.
Bienvenido. Siempre hemos tenido una mesa reservada para ti.
Reúne a tus amigos. Elige una aventura. Las puertas de The Lantern & Key están abiertas.